viernes, 25 de diciembre de 2009

MUESTRA ANTROPOLÓGICA ; nuevo relato en MegaGrupo de Relatos

Otro relato compartido en el que participo, en esta ocasión dándole inicio:

[JAVIER]
Toda la ciudad se iba quedando a oscuras. Barrio a barrio, casa a casa.
Los semáforos murieron, entre estertores de agonía telecinética; los paneles de neón iban desangrándose poco a poco, perdiendo sus gases de manera muy poco noble; los trenes del metro se iban quedando parados en mitad de los túneles. El caos se iba apoderando de la población.
Encontraron un inesperado refugio en el Centro Comercial. .
Pero eso fue un error, como se demostraría más tarde. Los noticiarios de todo el mundo habían alertado a la población; se acercaban los extraterrestres, y nadie sabía con qué propósito. Por si acaso, los gobiernos mundiales recomendaban la calma. Por supuesto, la población no hizo caso, y sucumbió fácilmente al pánico.
Los extraterrestres eran de una raza comerciante; sólo deseaban establecer relaciones comerciales. Sin embargo, el grado de retraso tecnológico de ese planeta hacía casi imposible una mínima comunicación, y mucho menos, cierto grado de entendimiento.
Al acercarse las enormes naves a la Tierra, los sistemas electromagnéticos, y de cualquier otro tipo, dejaron de funcionar. Como no fue posible la comunicación, los extraterrestres decidieron llevarse lo más representativo del comercio, aquello donde se acumulaban cientos, miles, incluso millones de mercancías; los Centros Comerciales.
Conforme fue arrancado de su base, y elevándose hacia la nave, el Centro Comercial, con miles de refugiados, fue quedándose en penumbra.
[Pedro Gaggia]
La profecía se estaba cumpliendo de una forma inesperada, las naves extraterrestres habían barrido con toda manifestación de la civilización capitalista, junto con los comercios, desaparecieron los euros, los dólares, las libras, los yenes, las reservas de oro, los bancos centrales, los magnates, los empresarios, los compradores compulsivos, las joyas, los tesoros del Vaticano, los yacimientos petrolíferos… vieron en todas estas expresiones de la “opulencia” terrícola una versión primitiva de lo que ellos habían alcanzado en su cultura, era un hallazgo arqueológico de extremo valor. Estaban construyendo en su planeta enormes museos vivientes donde albergar lo que les resultara más conveniente para mostrar, mucho sería desechado, pero decidieron llevarse todo para poder elegir los más representativo; por lo creativo y lucrativamente engañoso construyeron un museo de las religiones y dentro de él el curioso pabellón del comercio de indulgencias. La Corporación gobernante entendió que de todo se puede aprender, aún de lo más primitivo, y ya estaban trabajando en la instrumentación de la venta de intangibles y promesas.
El 21 de diciembre de 2012 todo había concluido, Estados Unidos, Europa, Japón, gran parte de China, las principales capitales estaban desiertas, millones de humanos, que habían vivido sometidos y postergados, tenían en sus manos la creación de una nueva civilización planetaria libre. Hubo silencio de comunicaciones por semanas, las cosechas estaban intactas, los dueños de las reservas de agua habían desaparecido, había suficiente para todos.
[Hugo Martín Jiménez Treviño]
De esa manera, se estableció un nuevo orden mundial en la tierra, países emergentes como India, Brasil, México y algunos otros, decretaron por cuenta propia tomar el poder de la economía, lo político, lo social y lo militar. Debido a su experiencia como países de tercer mundo, decidieron aplicar una política internacional de racionamiento de los bienes del planeta; una especie de puesta en práctica de las ideas marxistas.
Todas las naciones aceptaron la premisa, incluso aquellas que en un tiempo nada lejano eran quienes gobernaban el mundo, puesto que no tenían líderes que se encargaran de lidiar con la situación. Pronto, todas aquellas cosechas intactas, la reserva de dinero y la energía de la tierra, se empezó a repartir equitativamente de acuerdo al número de habitantes que tenía cada país y, como por arte de magia, las relaciones diplomáticas se arreglaron, las fronteras eran una simple división de protocolo y los problemas de migración se acabaron.
Pero no fue hasta el tercer año de este nuevo orden mundial, que todas las reservas se fueron acabando. Ya nadie trabaja, pues lo hicieran o no, tenían derecho a comida, salud y recursos de cualquier tipo.
El caos y el pánico comenzaron a reinar en todas y cada una de las ciudades del planeta, los disturbios entre países y dentro de ellos no se hicieron esperar; fue por esto, que una nueva guerra mundial, la tercera, se desató. El paraíso de libertad e igualdad que todos habían visto en el horizonte se había convertido en un infierno atiborrado de trincheras y ruinas.
A los seis meses de que había empezado la guerra, sólo se vislumbraba silencio y destrucción, ya nadie era aliado de nadie, todos luchaban por su propio bien y, poco a poco, la actividad en el planeta tierra se fue volviendo nula; aquellos que sobrevivieron a la guerra difícilmente encontraban algo que comer y, como una desvanecencia, todo fue desapareciendo del planeta tierra. Fue de esta manera como la raza humana comenzó a mermar. Aquellas civilizaciones modernas y avanzadas se esfumaron para volver a una era a la que ellos llamaban "la edad de piedra".
-Esa es la historia de aquel planeta que invadimos y del cuál, ya han visto mucho de él.
-Decía el guía del museo antropológico intergaláctico de un planeta lejano que los humanos nunca conocieron.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.

Sigue este Blog

Seguidores

Blog Miembro de CincoLinks (visita el directorio de Blogs)

Add to Technorati Favorites

JAVIERIN

JAVIERIN

GELITA

GELITA