lunes, 28 de abril de 2014

La Frati Nigra, de Lem Ryan

Título: La Frati Nigra
Título Original: (La Frati Nigra, 2013)
Autor: Lem Ryan
Editorial: Autoedición

Copyright:
Crowdfunding (autoedición, sin editorial especificada)
© Lem Ryan (texto)
© Jose Baixauli (portada e ilustraciones interiores)
Edición: 1ª Edición: Noviembre 2013
ISBN: 9788461666331
Tapa: Blanda
Nº de páginas: 212
Argumento:

El periodista y escritor Lewis Miller, en la búsqueda de libros mágicos y grimorios, se ve inmerso en la búsqueda del mismísimo Necronomicón, obra relacionada con legendarios volúmenes, que se dice que pudieron estar escritos por los propios ángeles. Perseguido por la policía por su posible vinculación en asesinatos rituales, por sectas milenarias que luchan por el destino del universo, y guiado por seres inmortales que conocen dichos libros desde hace siglos, Miller deberá encontrarlos, dependiendo de ello (y de lo que hará si los encuentra) el futuro de la realidad misma.


Opinión:

Nada más empezar la novela, se nota que el autor, Lem Ryan, se ha fogueado en los “bolsilibros”, la verdadera literatura pulp hispana. Vengo a decirlo porque enseguida nos mete en la acción; una acción que desde prácticamente las primeras páginas ya no cesará en toda la novela. Pero eso no quiere decir que no desarrolle a los personajes, que sin ser excesivos en su número, sí que son unos cuantos. No, el autor encuentra los momentos precisos para darnos, al menos, unas pinceladas sobre ellos; o, durante el desarrollo de la novela, las acciones de algunos personajes los definen, por lo que prácticamente todos y cada uno de los personajes queda bien descrito, aún en medio de la acción continua que caracteriza a la novela.

También hay una labor de documentación, tanto de lugares donde se desarrolla la acción (diferentes localizaciones en diferentes países) como en el conocimiento de las obras que se nombran, sus autores (imaginarios o reales), y su historia, ya sea leyenda, mitología, o realidad. En relación a esto, podríamos decir que resulta fascinante cómo va desarrollando la relación entre los diversos libros míticos (por mitología), legendarios (de leyenda), imaginarios, y reales, y enlazándolos de tal manera que finalmente, la búsqueda se centra en el grimorio esencial de los Mitos de Cthulhu, el “Necronomicón”. Por ello, podemos decir que esta novela puede ser encuadrada dentro de los Mitos, al igual que algunas recientes. Un  resurgimiento y actualización  de esa parte esencial de la literatura de terror.

Por otro lado, también podríamos comentar que en el libro asistimos a una especie de viaje iniciático del protagonista, el periodista y escritor Lewis Miller. Tanto es así que a pesar de estar acompañado (y tutelado) en gran parte de la obra (cuando no perseguido, que lo es prácticamente durante toda la novela, por una facción u otra), la búsqueda la tiene que realizar específicamente él, y el hallazgo, en caso de producirse, deberá ser realizado por él.
Involucrado en la acción, casi en la vorágine, Lewis Miller es un periodista, y escritor de artículos para revistas de parapsicología; temas en los que no cree, pero que su ansia por conocer, por desentrañar los grandes enigmas, hace que prosiga en ellos. Investigando sobre un tema que hace tiempo que persigue, los grimorios, entra en contacto con seres inmortales que los custodian, o que los persiguen. Implicado en una serie de asesinatos que se consideraban realizados por un asesino en serie, ritual, tiene que huir a la vez de la policía y de las sectas que lo persiguen por su relación con dichos libros. Encontrará aliados, pero será él, y sólo él, el predestinado, el que deberá encontrarlo y leerlo. De él dependerá el futuro de la humanidad, dependiendo de a quien decida ayudar, o quien consiga su colaboración, voluntaria o involuntariamente. 

Hermandades milenarias, libros mitológicos, asesinatos, resurrecciones, seres inmortales, reencarnaciones, monstruos primordiales, el bien y el mal en lucha eterna (sin que ya casi se pueda diferenciar cual es cual), el futuro del Universo en juego, etc. Todo ello en las escasas 207 páginas de “La Frati Nigra”, lo que da  idea del poder de sintetización del autor.

Una obra recomendable que revive el espíritu de los Mitos de Cthulhu a través de su obra ficticia más famosa, el Necronomicón, y que la actualiza y redefine a partir de su relación con otras obras, imaginarias o reales, del imaginario legendario y fantástico.

Quiero comentar también un par de cosas más; esta novela fue posible gracias a un crowdfunding, y al final, en los agradecimientos, aparece el listado de los que contribuyeron. Por otra parte, comentar que vino acompañada por un bolsilibro (esta vez sí), titulado  “Katham y las Sombras del Caos”, una especie de Spin-off de “La Frati Nigra”, dado que es una historia en cierto modo paralela a partir de unos sucesos en La Frati, con algún personaje en común, pero que deriva más hacia la fantasía heroica y el terror, una mezcla de Robert E. Howard y H. P. Lovecraft, con la presencia de un protagonista tipo Conan, y Primordiales, hongos de Yuggoth, shoggoths, y otros elementos de Lovecraft y su círculo (entre los que estaba Howard), en el escenario de la anterior obra (es decir, la época actual). 


La pega; su brevedad, que hace que nos quedemos con ganas de más.




  

                                                                                



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