jueves, 12 de junio de 2014

ST. IRVYNE o EL ROSACRUZ, de Percy Bysse Shelley





(continúo rescatando reseñas antiguas; otra publicada en cyberdark.net, allá por el lejano mes de julio de 2002)

Ante todo, primero debo reconocer que no soy un aficionado a la novela gótica. Mi interés por las historias de terror me llegó de la mano de Edgar Allan Poe y, posteriormente, de Howard Philips Lovecraft.
   Gracias a HPL, empecé a conocer al llamado "círculo de Lovecraft", que incluía a sus colaboradores ,coetáneos, precursores -influencias- y seguidores. Esto me llevó a Poe -de nuevo-, a Arthur Machen, Algernon Blackwood, Ambrose Bierce, Robert Howard-al que ya conocía por Conan y Kull-, Ramsey Campbell, Brian Lumley, etc, etc.

   Como puede verse, más bien poco, por no decir nada, de novela gótica. Para no engañarnos, he de decir que algo sí habré leído, pero como mera curiosidad, no como placer y deleite
   Y héme aquí haciendo la crítica de una novela gótica, escrita por un autor al que no se le conoce precisamente por sus novelas -escribió dos, prácticamente inéditas-, sino por sus poemas, y por ser el esposo de la creadora de Frankestein, Mary Shelley.

   Dicho esto, y para que no os llevéis impresiones erróneas, empezaré mi crítica.
   En primer lugar, la editorial: CELESTE, en su colección Infernaliana, nos ofrece una serie de novelas de autores tales como Alexander Dumas, Percy Shelley, Bram Stoker, John Polidori -el médico personal de Lord Byron, amigo de Shelley, presente en la noche famosa que dió lugar a Frankestein-, Honoré de Balzac, Paul Féval, etc. Y como gran mérito de esta editorial, cabe destacar que algunas de ellas eran inéditas en nuestro país. Además, presentan una cuidada edición, con una reseña biográfica del autor, unos comentarios sobre el texto, notas aclaratorias, y una reseña bibliográfica.

   Y la novela: aquí es donde se me plantean más problemas. Veámoslos:
   Shelley es reconocido mundialmente como uno de los más grandes poetas románticos, junto con su amigo Lord Byron. De vida novelesca, muy cercana a la de los héroes románticos de sus poemas, Shelley vivió acuciado por las visiones, supuestamente debidas a las circunstancias trágicas que rodearon su vida, hasta su muerte en un naufragio. Por eso, el imaginario gótico del que era un voraz lector estaba presente tanto en su vida personal, como en la ficción de sus obras. 
Familiarizado con autores como Ann Radcliffe, Charlotte Dacré, Lewis, Friedric Schiller, siente un profundo interés por la novela gótica cuando ésta ya estaba en decadencia. Aún así, escribe esta novela que nos ocupa utilizando todo el repertorio gótico:


  • Ambientación europea
  • Bandoleros, doncellas secuestradas y heroes luciferinos
  • Pacto faústico
  • Intervención final del elemento sobrenatural
  • Narración que se dispersa en episodios sentimentales o que se paraliza interpolando poemas o narraciones secundaria
  • Dicotomía de los personajes, propia del romanticismo
   Bien, hasta aquí correcto, es el esquema de la novela gótica...sólo que en esta en concreto, hay varios puntos que la deslucen, algunos debidos al carácter de Shelley, otros por la decadencia de la novela gótica:
  • En primer lugar, esta novela fue anunciada por el propio Shelley como algo único, algo novedoso, que podría ser vendida automáticamente. A su vez, el título de El Rosacruz, como artimaña para darse autopublicidad, dado lo reconocido de esta orden, y el interés que despierta aún hoy en día: pues bien, en ningún momento se nombra a dicha orden. Además firmó con seudónimo para que no se le relacionase con su anterior novela, que fue un fracaso, y la entregó sin terminar, porque había perdido el interés en ella. A instancias del editor, añadió unas cuantas páginas con una semblanza de explicaciones, que no dejó contento a nadie
  • Narración que se dispersa y/o paraliza: dada la tendencia poética de Shelley; en esta novela es más acusada que en otras del género, pues en las situaciones más inverosímiles encuentran los protagonistas ánimos para componer y/o escribir unos versos. Se vuelve increíble, que la doncella raptada por los bandoleros que han matado a su padre, saque un lápiz y se ponga a escribir unos versos, que después borrará, a su amado.
    O que éste, en lugar de estar pensando en cómo salir de tan funesta situación, componga versos a su amada...
    También es cuanto menos curiosa, la manera en que muestra Shelley su anticlericalismo; los bandoleros asaltan una caravana de religiosos y, mientras los van matando, les dan un sermón del porqué de su acción... un poco fuera de lugar, la verdad.
    Así, lo que menos cansa, son las descripciones de los paisajes, por muy adjetivadas que éstas se encuentren...
  • En cuanto al resto, ya hemos comentado que el libro está prácticamente inacabado, con unas explicaciones finales que no convencieron a nadie, por lo que no sabemos muy bien qué pasa al final, con lo que llegamos a éste con la sensación de no saber para qué hemos leído el libro.
   Por otro lado, interesantes los dos breves ensayos de Percy Shelley incluidos como apéndices, Sobre el amor y Sobre la vida, así como los poemas que incorpora a la narración, con elementos de Byron y de Milton -cuidado, hemos dicho que se antoja increíble las situaciones en las que se interpolan, no que éstos no valgan la pena.

   En resumen, una muy buena edición de una novela que permanecía inédita, de uno de los mejores autores románticos góticos...en el género de la poesía.
   Y poco más que decir, la verdad es que aunque la crítica se me ha quedado un poco corta, eso es lo que hay. Porque el libro consta de 135 páginas, de las que la novela en sí ocupa apenas cien, siendo las otras los ensayos arriba mencionados, las notas aclaratorias, las reseñas bibliográficas y biográficas, y el comentario de la historia.

  Una buena edición para un libro de uno de los grandes poetas románticos, en su faceta más desconocida.

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