martes, 15 de agosto de 2006

EL LANZADOR

Cuando empecé a pensar en esta historia, sólamente tenía el título: "Yo era el lanzador de cuchillos del circo".
Sabía que era un buen título, impactante, con un ligero toque de morbo. Pero enseguida comenzaron los problemas; el título mismo podía enunciarse de diferentes maneras, cada una de las cuales podría dar una idea diferente de la historia a contar. Por ejemplo:
-"El lanzador de cuchillos del circo era yo".
-"Yo, el lanzador de cuchillos del circo".
-"Era yo, el lanzador de cuchillos del circo".
-"Del circo, yo era el lanzador de cuchillos".
-"Era yo, el lanzador del circo de los cuchillos".
-"Cuchillos, yo era el lanzador del circo".
-"El circo, los cuchillos, y yo, el lanzador.".
Etc, etc, etc.

En fin, decidí dejar el primero que tuve, más que nada por nostalgia...y por no complicarme más la vida. De todas maneras, una vez surgida la duda desde el título mismo, el resto de la historia era ya un enigma y un temor al qué sucederá.
Sólo tenía un bosquejo, una ligera idea; el titular de un periódico que decía: "
El lanzador de cuchillos del circo Z. mata, en una pelea, al forzudo".
A partir de ahí, podía desarrollar una pequeña sinopsis: el lanzador se peleaba, a manos desnudas- es decir, sin armas-, con el forzudo del circo por la mujer barbuda (bueno, por la mujer en sí no, más bien por su barba; tanto el lanzador de cuchillos como el forzudo querían la barba. pero a juicio del lanzador, le correspondía a él, que era barbilampiño, y no al forzudo, poseedor de una incipiente pelusilla en el mentón.). En la pelea intentó mediar el Hombre Anguila, pero no pudo separarlos...

No, la idea no iba por buen camino.
Entonces pensé en una METAHISTORIA, es decir, una historia dentro de la historia, y empecé a imaginar que contaba una historia relatando cómo iba a escribir una historia acerca de un lanzador de cuchillos de un circo...no, tampoco le veía buen fin.

Pero, de todas formas, tampoco creo que me apeteciese mucho escribir una historia de este tipo, pues parecía muy complicado; investigar la vida en los circos, estudiar el funcionamiento de los diferentes números- en especial el de lanzamiento de cuchillos-,así como las barbas de las mujeres barbudas, el grado de elasticidad de los Hombres Anguila, hasta dónde puede llegar un enano, etc.
Bueno, sigo pensando que el título era realmente bueno, y que la primera idea parecía prometer.

En fin, una pena.

LA RESIDENCIA ( relato)


Lo peor de todo para Ignatius eran los viernes y los sábados por la noche.

Llevaba ya casi un año en aquella residencia para ancianos, desde que muriera su querida esposa Myrna y decidiese no ser una carga para sus hijos.
Cierto que era una residencia un poco cara, pero prefería esto a ser un extraño en las casas de sus hijos, puesto que ellos ya habían formado sus propias familias desde hacía varios años.

De todas maneras, Ignatius, a sus 65 años, gozaba de una salud envidiable, pero el trauma de la pérdida de sus amada esposa había sido muy fuerte, y había entrado en una fase de depresión aguda, por lo que decidió ingresar en la residencia para que allí se ocupasen de él, pues temía hacer alguna tontería, bien por descuido, bien por no poder soportar la tristeza...
Así, Ignatius alquiló su casa a unos amigos de sus hijos, vendió su coche, e ingresó en la residencia en régimen abierto.

Sin embargo, no podía soportar los viernes ni los sábados por la noche; pero según él, no tenía dónde ir, por lo que los pasaba mirando por la ventana en la que se reflejaban las luces de la discoteca, y pensaba...

"La residencia, al igual que la discoteca, se encontraba a mitad de camino entre su casa y la de su novia. Siempre que iba a recogerla a casa de sus padres, tenía que pasar por la puerta de la residencia, y pensaba en la pobre gente que tenía que vivir allí; además, cuando las luces de la discoteca daban de lleno en las ventanas de la residencia, se preguntaba qué pensarían los ancianos de ello, viendo a los jóvenes pasar a divertirse hasta altas horas de la madrugada -incluso hasta la mañana del día siguiente- , viendo las luces y escuchando-lejanamente- la música de moda...
Entonces, Ignatius pensó en escribir una historia sobre un anciano que estaba en la residencia, y veía las luces de la discoteca los viernes y sábados por la noche..."

sábado, 12 de agosto de 2006

De vuelta tras las reparaciones

Hola de nuevo. Como tal vez hayais leido en algun mensaje, he estado fuera unos días. Problemas con el ordenador, que ha tenido que ser reparado. Y eso, en estas fechas, puede ser laaaaaaaaaargo. Por suerte, no lo ha sido mucho.
Ahora, a recuperar archivos, reinstalar progrmas, etc. Una larga tarea por delante, dado que se ha sutituido el disco duro, y se ha perdido TODO
En fin, tiempo al tiempo.
Nos vemos.
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